




El bosque de Longlaville te llama. No para un paseo tranquilo (aunque…), sino para embarcarte en recorridos que huelen a humus, a respiración que se alarga y a mente que se despeja. Aquí, dejamos el asfalto en la entrada y venimos a correr de verdad, rodeados de árboles, silencio y senderos que invitan a acelerar… o a aflojar un poco el ritmo para disfrutar.
Lo que vas a encontrar allí:
Foco en los recorridos: Todo transcurre bajo cubierta forestal. Los trazados de la Longlav'run se adentran en el bosque de Longlaville para ofrecerte un verdadero paréntesis, lejos del ruido y de las rectas sin alma. Tanto si eliges 5, 10 o 17 km, la idea es la misma: correr de otra manera, por caminos que te sacan de lo cotidiano y te obligan a mantenerte conectado a tus sensaciones. No hace falta exagerar, el entorno ya hace el trabajo.
3 buenas razones para participar:
¿Listo para perderte un poco… para reencontrarte mejor entre los árboles? La Longlav'run te espera, zapatillas atadas y mirada puesta en el bosque.
Resultados: