




Hay carreras en las que uno viene por el crono. Otras en las que uno viene por el ambiente. En las Foulées du Château, no tienes que elegir. En el corazón de la fiesta patronal de Attignat, esta emblemática prueba reúne desde hace casi treinta años a corredores, marchadores, familias y seguidores en una jornada donde el deporte se vive tanto como se comparte.
Lo que vas a encontrar allí:
Enfoque en los recorridos:
En Attignat, los recorridos tienen un pequeño sabor de montaña rusa. Las piernas se sueltan en el descenso hacia la Reyssouze antes de cruzar este emblemático río de la Bresse. Luego llega el momento en que las conversaciones se detienen: la famosa subida a la iglesia. Trescientos setenta metros que parecen mucho más largos cuando los muslos empiezan a arder.
Los amantes de la velocidad encontrarán este tramo dos veces en los 10 km, para comprobar si los ánimos de los seguidores son suficientes para olvidar el esfuerzo.
¿Ganas de dejar el asfalto? La carrera de naturaleza de 18 km te lleva por los caminos y senderos de Attignat, hasta las ruinas del castillo de Jalamonde, pasando por los Beaux Bois antes de un regreso que también pasa por la subida a la iglesia. Porque había que terminar por todo lo alto.
3 (muy) buenas razones para participar:
Las Foulées du Château son el tipo de cita que recuerda por qué nos gusta tanto ponerse un dorsal: un recorrido que hace trabajar las piernas, voluntarios que arrancan sonrisas y un ambiente que invita a quedarse mucho después de cruzar la línea de meta. Entonces, ¿nos vemos en Attignat?