




De cima en cima, sin rodeos ni medias tintas. Bienvenido al Valle de Aosta, un grandioso terreno de juego sin filtros. Aquí, a 1800 m de altitud, cada paso te acerca un poco más al cielo… y a ti mismo.
Lo que vas a encontrar allí:
Enfoque del recorrido:
Prepara los muslos, el aliento y la mirada: te vas a quedar sin piernas y con los ojos como platos. El trazado parte de la estación de Pila, encantadora aldea de montaña, para llevarte hacia las alturas. Subirás a través de los bosques, bailarás sobre las crestas y rodarás con los gigantes alpinos como público VIP. Cada curva, cada ascenso te ofrece una postal viviente — pero sin el filtro de Instagram. Todo ello en un ambiente crudo, auténtico y decididamente alpino.
3 (muy) buenas razones para participar: