




El Semi-maratón de Phalempin es el tipo de cita con la que todo el mundo está de acuerdo. Los cazadores de cronos vienen por su recorrido diseñado para el rendimiento. Los demás por el ambiente, los amigos y las fanfarrias que marcan el ritmo de cada kilómetro. En ambos casos, es difícil irse decepcionado.
Lo que vas a encontrar allí:
Enfoque en el recorrido:
Aquí no hay trampas ni sorpresas en el programa. Corres en un recorrido 100 % asfalto que alterna carreteras forestales y campo, con un desnivel que roza lo inexistente. Los kilómetros se suceden, el ritmo se asienta y cada uno escribe su propia carrera: récord personal, clasificación o el simple placer de llegar al final.
Y cuando las piernas empiezan a discutir con la cabeza, los avituallamientos están ahí para poner un poco de orden antes de lanzarse hacia la línea de meta.
Participar en el Semi-maratón de Phalempin es también tomar la salida de una prueba que forma parte del paisaje desde 1985. Conocido en un principio por su 10 km, el evento acoge su semi-maratón desde 1992. Es decir, un clásico del Norte que ha visto pasar generaciones de corredores y sigue escribiendo su historia en cada edición.
3 (muy) buenas razones para participar:
Resultados: