




El TLCB te invita a descubrir el lado salvaje de Chamrousse, lejos de los remontes mecánicos y muy cerca de las cumbres.
A 1650 metros de altitud, el aire es más puro, los senderos más técnicos, y los paisajes… ya lo verás por ti mismo 😏
Lo que vas a encontrar allí:
Enfoque del recorrido:
Aquí no te limitas a correr: exploras el otro lado de Chamrousse, en el lado de Belledonne, donde los senderos no están ahí para quedar bonitos. Es técnico, pedregoso, terreno de Isérois puro. Vas a trepar, relanzarte, gestionar tus apoyos... y quedarte con los ojos como platos.
El trazado te lleva por un entorno protegido, entre pastos alpinos, crestas despejadas y lagos de altura. Un pequeño rincón de naturaleza bruta, preservada, típica del macizo. En cada curva, te cruzas con un trozo de Isère que poca gente conoce de verdad — salvo los que disfrutan perdiéndose (y sudando) allá arriba.
2 buenas razones para participar: