




Aquí, nada de asfalto, sino kilómetros de crestas rocosas, páramos a pérdida de vista y un clima que puede recordarte lo vivo que estás. Una sola regla: mantener tu ímpetu bretón en un terreno que nunca te dejará respirar. Pero tranquilo, este desafío es también una inmersión en un entorno grandioso, donde cada zancada es una historia que contar.
Lo que vas a encontrar allí:
Enfoque en el recorrido:
Empieza suavemente... ¡o no! Desde los primeros kilómetros, los Monts d'Arrée te despliegan una alfombra (de piedras) que te pone a prueba de inmediato. Dirección al Roc'h Trévézel, punto culminante de la región, donde harás equipo con el viento para avanzar. ¿Bajada? Sí, pero para subir mejor hacia las crestas. Y luego está el legendario cruce de las turberas, porque correr en seco es demasiado fácil. Tu mejor aliado: tus tobillos. Spoiler: van a trabajar duro. 🏞️
Y esa vista… Impresionante, en todos los sentidos de la palabra. Páramos dorados, bosques densos y, a lo lejos, el océano. En resumen, un compendio de Bretaña en plena naturaleza.
Por qué DEBES estar allí:
Marca esta fecha, prepara tu camelbak y, sobre todo, no tardes en inscribirte. Mientras tanto, te dejamos visualizar tu llegada triunfal con los ánimos de los bretones… y una sidra bien merecida.
Resultados: